lunes, 27 de julio de 2009

Otro muerto



Murió Merce Cunningham, el extraordinario coreógrafo que fuera pareja sentimental del compositor contemporáneo John Cage durante gran parte de su vida, dejó de existir hoy a los 90 años en Nueva York. Mi blog se está convirtiendo en esquela de grandes y discímbolos bailarines: Michael Jackson, Pina Baush y ahora Merce.

domingo, 28 de junio de 2009

Se fue Michael Jackson, el primer sujeto transracial

Recomiendo mucho leer el siguiente artículo de La jornada semanal, es una mirada interesante en torno a Michael Jackson:

http://www.jornada.unam.mx/2008/09/07/sem-francisco.html

domingo, 21 de junio de 2009

¿Por qué hay tantos?




Año 2009, Guadalajara, Jalisco, México. Es prácticamente ciencia ficción que en una universidad pública, ante el tema de la homosexualidad, los alumnos todavía polemicen en torno a “por qué hay tantos gays en Guadalajara”. En un tono políticamente correcto comenzó a discutirse el tema de la homosexualidad en una clase de consumo cultural, cultura urbana y culturas juveniles. Un alumno de Puebla, que se ostenta como metalero, y está de intercambio aquí en Guadalajara por su maestría, narró que cuando se pone pedo con sus amigos y ya es muy tarde, decide irse a los bares gay porque son los que abren más tarde; sin embargo, sus visitas no han logrado derrumbar sus prejuicios, sigue insistiendo en que va por la calle y “abundan los gays… y en el centro no se diga”. Otro de los compañeros de clase, que se reconoce a sí mismo como ex cholo grafitero, pontificó que los gays “tienen mucha homofobia internalizada” y que “son terribles entre ellos”. Nadie en la clase podía responder a la incógnita de porqué había tantos.
El profesor, RM, animó a una compañera “especializada” en el tema (con tesis plagiada), a que nos dijera qué había encontrado en su investigación. Ella, que desde que entró a la carrera ha pensado que las parejas gay duran poco —luego de cuatro años de escuchar que las prenociones son obstáculos para aproximarnos lo más posible a la objetividad—, continúa pensando que esto es porque son “promiscuas”.
Yo no dije una palabra, preferí quedarme callado y aprender.
En el CUCSH, universidad donde estudio, hay evidentemente más mujeres que hombres, en el camión donde me subo, el 30, hay más mujeres que hombres. No he revisado las últimas estadísticas en México, pero parece ser que nacen más varones que mujeres, pero la tasa de mortalidad es mayor en los hombres, lo que ocasiona que la población femenina se imponga. Los divorcios entre parejas heterosexuales están a la alza, no obstante, la gente —como imbéciles—, siguen casándose y neceando ante una institución decadente y falaz como el matrimonio.
¿Por qué nadie se asombra ante eso? ¿no es más evidente eso que la homosexualidad?

lunes, 13 de abril de 2009

Di-ver-si-dad



Hace algunos meses Ricardo Salazar, columnista y jefe de la mesa de cierre de Público-Milenio, escribió en su columna semanal, Salivita, sobre la necesidad de un diputado gay. En lo personal, no tengo certeza respecto a que un diputado gay, por el hecho de serlo, pueda garantizar la inclusión de políticas públicas en la agenda nacional, o que esto entrañe su desempeño eficiente en el cargo.
Por otra parte, resulta revelador que en las elecciones donde contendían Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón, la mayoría de los gays a quienes pregunté sobre por quién votarían, respondían que por Calderón, el candidato que —ahora en calidad de presidente—, asistió a un congreso mundial de la familia (católica) para legitimar el modelo nuclear: papá, mamá e hijos. Y no digo con ello que López Obrador fuera la alternativa para cuestiones de diversidad (obviamente no lo es), pero los argumentos que usaban contra él eran de un clasismo obsceno: “AMLO nos dejará un país de nacos”, “Nos va volver pobres”. Como si Guadalajara fuera Suiza…
Entonces, si la población gay está tan empeñada en distinguirse unos de otros, ya sea por cuestiones socioeconómicas, de estilo o tribu de moda, me pregunto si se sentirán identificados o incluidos en las políticas que un diputado gay proponga.
En su columna, Salazar habló que los partidos están desestimando alrededor de 700 mil a un millón cuatrocientos mil sufragios (población de diversidad sexual estimada por Salazar) ¿esta población estará de acuerdo en otorgar igualdad de derechos para transexuales? ¿respaldarán el matrimonio homosexual sólo por el hecho de ser homosexuales? ¿estarán de acuerdo con la adopción por parte de una pareja homosexual? Lo dudo.
Sin ser pesimista, un lazo central que de manera tangible une a toda la diversidad, es justamente el distinguirse del “otro”, o mejor dicho: discriminarlo. Basta visitar la página de relaciones Man-Hunt, para conocer un poco el aspecto discursivo de la diversidad. Algunas frases que pueden leerse en un alto porcentaje de los perfiles son: “no obvios”, “no gordos”, “no feos”, “no viejos”, etc. Y ésta es la población diversa a quien el diputado gay se dirigirá. En las páginas de ligue es común leer: “busco similares”, nadie estamos dispuestos a convivir con la otredad, nos da pánico. Los “otros”: los obvios, las vestidas, los sin carrera, los pobres, los gordos y los viejos son esos indocumentados en la tierra virtual de los jóvenes, bellos, los GB por partida doble (Gente Bien y Gym Boy).
¿De qué manera pueden armarse políticas para un sector tan atomizado y profundamente despolitizado?
Para ilustrar el desinterés de la población diversa sexualmente, basta pensar el caso de Alondra, la transgénero a quien el DIF le secuestró a su hija de crianza; salvo algún partido y un colectivo, nadie más ha dicho pío, ni siquiera se ha vuelto un tema entre los homosexuales, para quienes sus prioridades son otras, totalmente distintas. Es decir, nadie hemos hecho propia la causa de Alondra, que dicho sea de paso no es una cuestión que atañe sólo a los homosexuales, sino que pertenece al ámbito de los derechos humanos en general.
La política de los homosexuales tapatíos, que son los que medianamente conozco, es la política del estilo. Es decir, la que se ocupa sólo de cuestiones cosméticas, absorta en la forma, pero indolente con el fondo. Aquí a muy pocos importa Alondra, la inseguridad, la discriminación o los crímenes por homofobia, ya no digamos la propia homofobia internalizada.
No lo se, pero quizá más que un diputado gay, o a la par de un diputado gay, hace mucha falta la discusión política sobre las leyes que atañen al tema. Cultura política, pues. Porque finalmente en México las leyes son accesorias, de poco o nada sirven, no existe un contexto social en el cual puedan llevarse a cabo de manera eficaz; por ejemplo, con el reciente tema del amparo contra ley sobre el aborto, para la mala suerte de los miopes que quieren prohibir la legalización del aborto, su triste amparo no impedirá que este continúe practicándose, sólo que en las peores condiciones. De la misma forma, una ley contra la homofobia, poco incidirá en las estructuras mentales de familias que la fomentan como el único recurso para construir la masculinidad de sus hijos. Ya me imagino a un niño de tercero de primaria, gay, diciéndole a sus compañeros: “no me digan puto porque es delito, hay una ley que lo prohíbe”. También puedo ver claramente las carcajadas de sus compañeros y hasta, discretas, las de sus maestros. Con todo y leyes.

miércoles, 24 de enero de 2007

De vacas y caballos




El famoso Cow-Parade nunca me entusiasmó. Al parecer todo mundo estaba muy feliz porque lo consideraron un proyecto cultural de gran relevancia, que contribuiría a fomentar el arte urbano y que además le abríría las puertas no sólo a artistas y creativos consumados, sino también a quien tuviera una idea original.

A los pocos días de instaladas las famosas vacas comenzaron los problemas: que si a una le habían arrancado una ubre, que si a otra la cabeza, que si a otra le habían destruido esto y aquello…

De la primera destrucción encontraron culpables a unos estudiantes a quienes les pusieron una fianza y la sentencia de resarcir el daño. Otra de las destrucciones de las vacas fue a manos de “unos estudiantes de derecho de una universidad privada”, según un lector que escribió al correo de La Gaceta de la Universidad de Guadalajara.

El chiste de esto es que la mayoría de las opiniones condenaban los actos “vandálicos” de los tapatíos que no sabían cuidar este tipo de manifestaciones “artísticas”. La televisión y la ciudadanía opinaban lo mismo (qué raro ¿no?). No obstante hubo quienes no pensaban así. Dulce, amiga de un amigo y acostumbrada a pensar, concluyó que era lo más natural que la gente actuara así, después de todo ¿quién ha enseñado a estos jóvenes a respetar este tipo de cosas? y ¿qué ha hecho el Estado para que las personas sepan cómo responder ante este tipo de manifestaciones artísticas (o culturales)? La respuesta, digo yo, es Nadie y Nada respectivamente. Si el presupuesto destinado a la educación y a la cultura está como está, lo más lógico es que suceda lo que sucedió. Entonces ¿por qué tanta indignación? después de todo no debemos disociar los raquíticos presupuestos —y sus respectivas políticas públicas— de los actos de los ciudadanos.

Juan José Doñán escribió en su columna de Público-Milenio, que el proyecto era elitista, porque nadie pensó en situar a ninguna de las vacas más allá de La Calzada (Independencia). Y creo, que después de la desafortunada recepción que han tenido las vacas, a nadie se le ocurriría; si hasta estaban pensando e trasladarlas a centros comerciales (En La Gran Plaza, Fashion Mall ya colocaron algunas).

En lo personal esta situación me enferma un poco, no he podido dejar de pensar en ello porque considero que la indignación popular es una muestra más del fariseísmo tapatío.

Pinche gente, muy indignada por la destrucción de las vacas de fibra de vidrio —que encima de todo sólo sirven para que la empresa LALA deduzca impuestos—, mientras que observan plácidamente cómo los caballos (vivos, por cierto) jalan las pintorescas calandrias en el centro de la ciudad. Sin duda las condiciones de esos caballos son más graves que las de esas esculturitas ramplonas. Los caballos trabajan para que los turistas se lleven una mejor estampa de esta ciudad mugrosa, sin que el clamor de indignación diga nada por ellos, mientras los tapatíos se admiran porque unos cuantos destruyen unas vaquitas que sirven para deducir impuestos y para recordarle a la gente que el arte y la cultura está cada vez más lejos de ellos.

Mais Arte, Menos Aids !




En nuestro país las campañas de prevención del Sida son casi invisibles. Las pocas que hay terminan por ser censuradas, de hecho, parecen más bien un estigma, puesto que se dirigen a un sector perfectamente bien identificado: los homosexuales.

La polémica siempre ha aderezado el tema de la prevención mediante el uso del condón, basta recordar por ejemplo cuando en las farmacias emblemáticas de nuestra ciudad se negaron a vender preservativos. Hasta la fecha no los venden. Y la Secretaría de Salud… bien, gracias.

Las condonerias tienen su función destinada al mismo público, es decir, hombres que tienen sexo con hombres. Que aunque es el sector que ha reportado mayor incidencia en el contagio de las ETS, no significa que sea el único.

Es curioso, la mayoría de mis amigas han tenido múltiples y repetidas infecciones por contagio sexual: a mi amiga “B”, “M” le pegó condilomas, ambos se las vieron negras para poder quitárselas, sin contar que les costó la relación; a mi otra amiga “B” su novio “G” le ocasionó penurias indecibles por el hecho de no querer usar condón, además de ser un aficionado al sexo anal seguido del sexo vaginal. Estos breves ejemplos son representativos de un gran sector olvidado por las campañas.

En Brasil, las cosas son distintas, vale la pena destacar que en los bares, metro, plazas, cines porno, etc., los condones están a la mano de quién los necesite. La publicidad sobre cómo prevenir enfermedades está por todos lados y se proclama sin tapujos. Una muestra de esto, es la forma creativa de abordar el tema. En el año 2003 se montó una exposición de la artista Adriana Bertini. La campaña (que formaba parte del proyecto Mais Arte, Menos Aids!) se llamó vista-se, por la relación que guarda el hecho de vestirse con camisinha, es decir, con condón, qué es como le llaman en Brasil al preservativo. La campaña consistía vestidos confeccionados con los condones que no habían pasado el control de calidad. Se exhibían en la ciudad de São Paulo, en una de las arterias principales, que si mal no recuerdo es la Avenida Paulista. (donde tuve la oportunidad de ver la exposición).

Según la periodista Roseli Tardelli, fundadora de la agencia de Notícias da Aids, la intención de este encuentro es “tocar al espectador de forma lúdica y suave. Con expresiones sencillas y verdaderas para llamar la atención: puesto que todos somos vulnerables a un virus que se ha transformado en una bestia que se alimenta de desinformación, de comportamientos de riesgo y de prejuicios, para poder crecer entre nosotros”.

Esta campaña-exposición me resulta muy interesante debido a que el mundo de la moda —o del vestir—, transforma su discurso frívolo-utilitario para servir a una causa social. Si el condón pertenece al ámbito de lo íntimo, el vestuario pertenece al de lo público. Aquí, los vestidos (público) se confeccionan con preservativos (íntimo), porque si hay algo que es cierto es que el Sida rompió con la delicada línea que sirve de frontera entre estos ámbitos, puesto que ha cobrado millones de vidas debido a la desinformación y a la falta de una cultura de prevención. La ficha técnica de esta exposición es la siguiente:

Artista plástica: Adriana Bertini.

Curaduría: Profesora Doctora Loris Graldi Rampazzo.

Revisión: Adriana Rinaldi Perico.

Traducción: Bárbara Ann Schaller.

Fotografía: Marcelo Martiniano.

Diseñador gráfico: André Hidalgo, Claudio Lima y João Ferraz.

Asistentes de pintura, collage y recorte: Jozi, Thelma, Juliana y Leandro.

Costurera: Nilza Rondof.

Colaboradores: Rosi Ferreira y Fernando Bizarro.

Patrocinio de ejecución de las obras: Câmara Municipal de Cascais – Portugal.

Agradecimientos: OLLA, GADS – Grupo de Apoio e Desafio a Sida

A México le hace falta mucho para poder contar con campañas de este tipo (y eso que esta campaña fue en el 2003 y ahora estamos en el 2007). Lo demuestra el recorte al presupuesto del Sida, el recorte a la educación y a la cultura que degeneran en la mentalidad de sus habitantes que siguen creyendo que la abstinencia y los ruegos son más eficaces que los condones. Sin olvidar la irresponsabilidad de los líderes de opinión (Ricardo Rocha) que dan voz a quienes aseveran que el VIH no existe y que no es el responsable del Sida; así como a las altas jerarquías eclesiásticas (Sandoval Iñiguez y Rivera Carrera) que insisten en decirles a sus feligreses que el condón no sirve porque el virus es tan pequeño que el preservativo no puede detenerlo.